Entre 1950 y 1975 los recintos feriales de la Casa de Campo de Madrid mudaron en un improbable laboratorio de experimentación para la arquitectura española.
Entre la propaganda y la necesidad de abandonar la autarquía económica, el franquismo impulsó este lugar de encuentro donde convivieron construcciones inspiradas en lo popular y en la tradición con otros espacios y edificios con la firma de arquitectos como Francisco de Asís Cabrero, Jaime Ruiz, Miguel Fisac, Alejandro de la Sota, José Antonio Corrales o Ramón Vázquez Molezún, quienes con su atrevimiento devolvieron la modernidad a España.
Una exposición en el Museo ICO, comisariada por el arquitecto, profesor y amigo José de Coca, reúne hasta el 11 de enero dibujos, proyectos, fotografías, carteles, maquetas, reproducciones de murales decorativos y vídeos en un ambiente que remite a la experiencia de pasear por aquel entorno.
Y hacerlo entre propuestas con soluciones tan atrevidas como los módulos del Pabellón de Hexágonos o los del Zoco, la cubierta ondulada del Pabellón Internacional, la terraza en voladizo de la torre restaurante, las bóvedas tabicadas del Pabellón de Maquinarias, el gran arco de hormigón…
Construcciones en muchos casos desmontadas o desaparecidas hace décadas, dañadas por el abandono y la desidia o, las más afortunadas, en proceso de rehabilitación. Quizás tengan una segunda vida si arriba a buen puerto el Plan Especial de recuperación previsto para este enclave asomado a la cornisa de la ciudad.




