La Exposición Mundial Colombina celebró el 400 aniversario de la llegada de Colón a América en Chicago, ciudad que se convertiría gracias a esta cita en el centro de la atención del planeta entre mayo y octubre de 1893.

El proyecto de una feria de impacto no escatimó recursos. Se construyeron numerosos edificios (la mayoría pintados de blanco y de inspiración neoclásica), un lago artificial, réplicas de La Pinta, la Niña y la Santamaría, de un barco vikingo, del Monasterio de la Rábida y de la Lonja de Valencia, a cargo de Rafael Guastavino.
Se adosó al conjunto un parque de atracciones, donde sobresalía una noria de 80 metros, y los cerca de 27 millones de visitantes tuvieron oportunidad de disfrutar de espectáculos como el del mismísimo Buffalo Bill en persona. La exposición contó con otra novedad: iluminación eléctrica, tras una licitación donde la tecnología de Nikola Tesla se impuso a la oferta de la General Electric de Edison.
Pero esta visita se detiene en un invento en particular que fue presentado allí: un antecesor de nuestro actual móvil conectado a Google Maps. La Columbian Novelty Company fabricó para la ocasión un bastón que ocultaba en su interior un mapa enrollado del recinto de la Exposición por una cara y, en el reverso, un plano de la ciudad de Chicago.

Sin llegar a convertirse en un pelotazo en ventas, estos mapas de bastón para no perderse perduraron en el tiempo. Décadas después, en 1939, el ilustrador -y titiritero- Tony Sarg diseñó el mapa oficial de la Feria Mundial de Nueva York. Con un nombre que no dejaba lugar a dudas sobre su actividad, la empresa In-A-Cane Display Company también enrolló el mapa en el interior de un bastón y luego produjo otros similares, como el que invitaba a recorrer Boston sin temor a desorientarse.




