En estos días coinciden el fallecimiento del poeta y novelista Cees Nooteboom y el décimo aniversario de la muerte de Umberto Eco. El holandés y el italiano fueron contemporáneos, colegas y compartieron algunos intereses y temas de estudio, como la semiótica o el ascenso de la cultura visual frente a la palabra o la lectura.
Nooteboom escribió en 2016 el obituario de Eco para la revista De Groene Amsterdammer y en ese artículo rememoraba algunos de sus encuentros:
“Aprendí mucho de él, reí y bailé con él, y lo oí contar chistes sobre sacerdotes en dialecto piamontés. Echaré de menos su tono claro y su inmenso conocimiento. […] Pocas veces alguien me ha explicado con tanta claridad por qué la física pertenece al metalenguaje: porque quien escribe sobre ella describe el exterior desde el interior. O por qué la Iglesia católica hoy, igual que en los Misterios de Eleusis, todavía usa incienso, «para que nadie presente sepa exactamente dónde está.”
La Fundación Umberto Eco conmemoró el aniversario el pasado 19 de febrero con una maratón de vídeo en Youtube, una serie de mensajes llegados desde distintos lugares del mundo en los que se abordan diferentes aspectos de su figura.