Carta excéntrica

Una colección de fotos con agujeros

Durante la Gran Depresión, el gobierno de Estados Unidos decidió contratar a un grupo de fotógrafos que documentasen el impacto de la crisis económica del 27. Un total de 270.000 negativos retrataron el país con voluntad de realismo, pero también bajo el influjo de los temas y el punto de vista que les sugería el responsable del proyecto, Roy Emerson Stryker:

“El diamante de béisbol como una parte importante de nuestro paisaje general”; “Ropa planchada”; “La decoración de las paredes de los hogares como un índicador de los diferentes grupos de ingresos y sus reacciones” […] “Fotografías de hombres, mujeres y niños que parece como si realmente creyeran en los Estados Unidos.”

Cien mil de esas imágenes (por repetidas o por no ajustarse al espíritu del proyecto) fueron perforadas para señalar que no debían publicarse y quedaron sin clasificar y excluidas del archivo oficial.

El resultado -cuenta la periodista Erica X Eisen en un interesante artículo- es la paradoja de que esas copias son, en muchos casos, más interesantes y atractivas que las originales o aquellas que finalmente fueron seleccionadas por las autoridades.

“Roland Barthes usó la palabra punctum (literalmente, «picadura, mota, corte, pequeño agujero») para nombrar el efecto desarmante de ciertas imágenes. «El punctum de una fotografía», escribió, «es ese accidente que me pincha (pero también me lastima, me resulta conmovedor)».

En los negativos destruidos, encontramos literalizada la máxima de Barthes: es el pequeño agujero o los pequeños agujeros los que cautivan nuestra vista e imaginación.”