Carta excéntrica

Casa de citas L

“Este era el gran defecto de todos los cláxones existentes en el mercado. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie que tal vez el hombre al volante podría estar harto de ser tan solo un dedo que aprieta un botón, que tal vez querría colaborar con el coche, transformarse en un auténtico creador?

Quizá preferiría componer él solo la melodía de su claxon, una nueva cada vez según su estado de ánimo, su talento personal, sus gustos. Dándole vueltas y más vueltas y mordiéndose los puños en las largas noches en las que apenas conseguía cabecear un par de horas hacia el amanecer, el arquitecto imaginó un claxon construido a partir de unos principios absolutamente novedosos. Tenía que estar provisto de unas teclas como de piano, y cada tecla estaría conectada a una de las pequeñas trompetas eléctricas.”

“El arquitecto”. Mircea Cărtărescu.