Seguimos paseo en Cluj- Napoca, ahora por la calle Ștefan Octavian Iosif, donde un estrecho edificio de dos plantas alberga el Steampunk Transylvania Museum.
Es un pequeño rincón donde un puñado de simpatiquísimos entusiastas de este subgénero de la ciencia ficción explica los cientos de objetos que allí se albergan a modo de gabinete de curiosidades con horror vacui. Puedes visitar el taller donde se fabrican las nuevas piezas, tocar y jugar con las que están expuestas y dejar que la vista se pierda entre tanta maravilla.
Confesos admiradores de Julio Verne, se le rinde homenaje con un buen número de ejemplares de libros suyos e instalaciones inspiradas en novelas como Veinte mil leguas de viaje submarino o De la Tierra a la Luna. También se reproduce la máquina del tiempo imaginada por H.G. Wells (la versión que aparece en la peli de 1960), ratones de ordenador retrofuturistas, instrumental médico y quirúrgico propio de Doce monos o de un bizarro dispensario victoriano, máscaras de peste y escafandras de buzo, probetas y retortas, mapas y globos aerostáticos, calculadoras mecánicas y lámparas de plasma, inútiles ingenios a vapor, theremines y hasta un extravagante cacharro con dedos metálicos capaz de sostener un móvil y hacer scroll en Instagram por ti.
Un paraíso.





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