Carta excéntrica

Los robots que llegaron del desguace

Una colección de criaturas de Javier Arcos Pitarque, creativo publicitario que un buen día decidió combatir el estrés profesional con imaginación y trabajo manual, para orientar su vida desde entonces al diseño y montaje de robots de juguete a partir de piezas de desecho.

Cuenta que esa inclinación le viene desde pequeño “por la serie de televisión Perdidos en el espacio y uno de sus protagonistas, un niño cuyo único amigo era el robot B-9. Aquel recuerdo me inspiró la idea de convertir una lata de judías en un personaje. Le puse un par de alambres de un coche a modo de patas y así, poco a poco, empecé a incorporar elementos. Me pareció fascinante esa posibilidad de crear culturas inanimadas a partir de mundos que no tienen entre sí ninguna relación y con objetos inservibles y humildes».